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COMIENZA NUESTRA LUCHA

La lucha que emprendimos la familia de Alonso Valadez no comenzó hasta después de darle el último adiós. A día de hoy tengo la sensación de que podía haber hecho mucho más. Justo lo que iniciamos una vez falleció. Denunciar ante un juez todo lo sucedido tal y como lo describo en esta página web, ponerlo en conocimiento de los medios de comunicación y pedir explicaciones a responsables políticos.

Algunos podrían pensar que me estoy metiendo en un callejón sin salida, que me voy a estrellar contra un muro de hormigón, o el típico tópico de David contra Goliat. Pero a mi entender, igual que los médicos que fueron responsables de mi padre ejercieron de brazo ejecutor, los políticos son los culpables en la sombra de toda negligencia médica que ocurra. Ellos son quienes eligen a sus comisarios políticos en las altas esferas de dirección de un centro hospitalario, quienes hacen y deshacen. Los que han montado un sistema obsoleto, que permiten que ocurran situaciones como las de mi padre y similares.

Hacia este conjunto de responsabilidades va dirigida nuestra lucha. Por estadística, las negligencias que son reconocidas como tal judicialmente, tiene como contraprestación una compensación económica. Es lo fácil para subsanar el error. Pero que pasa con los médicos negligentes. ¿Son intocables por ser quienes son? Para mí la única justicia es que los responsables de la muerte de mi padre paguen por ello, y para mí la mejor manera es que no vuelvan a ejercer la medicina nunca más, para que su dejadez, falta de interés y de profesionalidad, y su deshumanización no la vuelva a sufrir ni una sola persona más. Ni una sola familia más.

El Dr. Montenegro apostilló en una de las reuniones que mantuvimos, "... si pasara algo y un juez dicta que soy culpable, pues iré a la cárcel". Tampoco quiero eso, aunque si sucediera, dormiría más tranquilo aún.


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